Espiritual: La familia: primer ámbito de la pastoral vocacional

Por Ana Bojorquez
Para Today’s Catholic

Mi nombre es Ana Bojorquez y tengo 21 años de feliz matrimonio con dos preciosas hijas. En los 10 últimos años he tenido la fortuna de trabajar en el ministerio vocacional como asistente administrativo en la oficina de vocaciones para la Arquidiócesis de San Antonio. Me gustaría compartir mi experiencia acerca del tema de las vocaciones sacerdotales y de la vida consagrada como laica, el cual ha sido un ministerio muy gratificante con sus retos y desafíos.

Como padres de familia católicos, tenemos la gran responsabilidad de preparar, cultivar, y defender las vocaciones que Dios suscita en nuestras familias. Sin embargo, durante los 10 años que tengo en la promoción vocacional, me he dado cuenta de que nos enfrentamos a una sociedad que carece de fe, donde lo material está por encima de la felicidad y el amor a Dios. Es por eso que debemos enriquecernos con valores espirituales y morales, es decir, un amplio conocimiento del significado de la vocación.

La familia es el primer ámbito donde se encuentra la pastoral vocacional y es la constructora de la Iglesia. En mi caso, mi familia y en especial mi bisabuelita, fueron una gran influencia en mi fe. Ellos me enseñaron la responsabilidad de ser los primeros catequistas y predicadores de la fe para nuestros hijos. Como padres de familia de fe, nuestras palabras, ejemplos y compromisos forman parte de las responsabilidades para que nuestros hijos encuentren su misión en la vida. De esta manera se pueden clarificar sus intereses y poco a poco van elaborando su proyecto de vida a la luz del Señor.

Uno de los factores más importantes es la oración, ya que es imprescindible para acoger la llamada de Dios. Las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada sólo florecen en un terreno espiritualmente bien cultivado. Nunca faltarán los desafíos, pero ciertamente hay un espacio para crear esta nueva cultura dentro de nuestras familias y en nuestra Arquidiócesis, con la esperanza de que volvamos a ser el semillero vocacional.

Si usted siente que necesita más conocimiento acerca de la pastoral vocacional, no tenga miedo de hacer preguntas y buscar respuestas. Sea paciente consigo mismo y con las incertidumbres de sus hijos, y tenga en cuenta que Dios está siempre presente y trabajando en nuestras vidas. Si nuestros hijos verdaderamente buscan y encuentran la voluntad de Dios; sus vidas serán realizadas, felices y exitosas.

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